Desde la Sierra de Tramuntana hasta las calas turquesas

Vive Mallorca de una forma diferente

La temporada de playa comienza oficialmente en mayo y se prolonga hasta octubre, pero las demás estaciones del año ofrecen la oportunidad de descubrir la isla sin multitudes, con temperaturas suaves ideales para recorrerla con calma. Te presentamos la Mallorca tal como la conocemos nosotros.


La Sierra de Tramuntana

Es el corazón de la isla y su mayor tesoro. Esta cordillera, declarada Patrimonio Mundial por la UNESCO en 2011, es el reflejo de siglos de interacción entre el ser humano y la naturaleza. Toda la región se caracteriza por sus cumbres escarpadas, valles profundos y acantilados costeros. El recorrido, de más de 90 km, serpentea a lo largo de la costa noroeste de la isla, atravesando encantadores pueblos de montaña desde la carretera de Pollença, pasando por los lagos de montaña, hasta llegar a localidades tan emblemáticas como Sóller, Deià o Valldemossa. Incluye las cumbres más altas de Baleares: Puig Major (1.445 m) y Puig de Massanella (1.364 m). La Tramuntana tiene su propio microclima: mientras el sur de la isla suele ser árido, aquí la humedad favorece el crecimiento de hayas, encinas y antiguos olivares. Gracias a ello, se conservan hierbas únicas y plantas endémicas.

Aquí vale realmente la pena detenerse, respirar y disfrutar de las vistas panorámicas.

Recuerda que, si viajas en autocaravana, es fundamental respetar las normas locales, especialmente las relacionadas con el estacionamiento y las zonas permitidas para pernoctar.

ASCENSIONES MÁS DESTACADAS – Sierra de Tramuntana

Cada una de estas rutas ofrece vistas inolvidables y una experiencia única:

Puig de Can Groc (554 m – zona norte, Serra de Tramuntana)

Una cima modesta pero pintoresca, donde se funden las montañas y el mar.
La ruta atraviesa bosques de pinos y senderos pedregosos.

Ruta corta: aprox. 5–6 km (2,5 h)

Ruta circular (Cornavaques): aprox. 14–15 km (hasta 9 h) Desde la cumbre se disfruta una vista espectacular sobre Pollença, las montañas y, en días despejados, incluso sobre Menorca o Cabrera.

Puig Roig (1.003 m – zona noroeste, Serra de Tramuntana)

Uno de los destinos más populares de la Tramuntana, accesible solo los domingos (por encontrarse en propiedad privada). Ruta circular: unos 16 km (5–6 h)
De dificultad media, ofrece panorámicas espectaculares del mar y del interior montañoso.
Mejor época: primavera (marzo–mayo) y otoño. En verano, el calor y la exposición al sol son intensos.

Puig de l’Ofre (1.091 m – Tramuntana central, cerca del embalse de Cúber)
El punto de partida suele ser el aparcamiento junto al Embassament de Cúber (GR-221).

  • Ruta ida y vuelta: 8–9 km (3–4 h)

  • Variante circular por Barranc de Biniaraix: hasta 6–7 h

    Desde la cumbre se disfruta una de las vistas más bellas de Mallorca: los embalses de Cúber y Gorg Blau a tus pies, la cresta de la Tramuntana, el valle de Sóller al sur y, hacia el norte, el mar de Pollença.
    En días claros se distingue el Puig Major (1.445 m).
    Mejor época: primavera y otoño.

Sa Rateta (1.113 m – Tramuntana central, sobre los embalses Cúber y Gorg Blau)

Forma parte de una ruta circular junto con Na Franquesa y Puig de l’Ofre.
Una travesía espectacular de 11–14 km (4–6 h) con vistas al Puig Major, los embalses y los valles del interior.
Desde la cima se contempla la bahía de Pollença al noreste y, a lo lejos, la bahía de Palma.
Es una de las rutas más completas y populares entre quienes desean coronar varios picos en un mismo día.


Puig de n’Alí (1.035 m – zona este, macizo de Llevant)

La tercera montaña más alta de Mallorca, menos frecuentada pero igual de hermosa.
Una alternativa tranquila al Puig de Massanella, con vistas extraordinarias y poca afluencia.

Duración: 4–5 h, Distancia: 10–12 km Ofrece vistas magníficas hacia la costa norte,
el Puig Major y la Massanella. Ideal para quienes buscan una caminata más solitaria y contemplativa.

Puig Tomir (1.103 m – Tramuntana central, cerca de Lluc)

Una montaña emblemática y fácilmente reconocible por su perfil.

Ruta habitual: desde Coll de Femenia
Distancia: 10–11 km (4–5 h) Sendero bien señalizado, con zonas pedregosas en la parte alta.
Desde la cima se domina la costa este, la bahía de Alcúdia y las cumbres circundantes.

Puig de Galatzó (1.027 m – zona suroeste, Serra de Tramuntana)

Una montaña legendaria que se alza sobre Andratx y Puigpunyent, envuelta en historias y leyendas locales.

Inicio: Estellencs o Puigpunyent, Duración: 4–5 h (8–10 km) Desde la cima se obtienen de los mejores panoramas del suroeste: la costa, la Serra de Tramuntana y la bahía de Palma.

Puig Major (1.445 m – noroeste, Serra de Tramuntana)

La montaña más alta de Mallorca y de todas las Baleares.
Su cima, sin embargo, no es accesible al público debido a las instalaciones militares.
El mejor punto de observación es la Talaia d’Albercutx, a unos 3 km en línea recta, con magníficas vistas del macizo.

Puig de Massanella (1.364 m – Tramuntana central, cerca de Lluc)

La segunda montaña más alta de la isla y una de las más populares para el senderismo.
A diferencia del Puig Major, su acceso es libre.
Desde la cima se contemplan vistas de 360°, con el mar, la sierra y, en días despejados, las islas de Menorca y Cabrera. Ruta desde Coll de sa Batalla: 13–15 km (5–7 h), Ruta desde el embalse de Cúber: 22 km (7–9 h)

Puig des Tossals Verds (1.115 m – Tramuntana central)

Una de las montañas más queridas por los excursionistas.
Forma parte del circuito que conecta con el Refugi Tossals Verds, un refugio de montaña ideal para rutas de varios días, Ruta desde Cúber: 12–14 km (5–6 h)

Ruta desde el refugio: 15–17 km (6–7 h) Las vistas abarcan el Puig Major, la Massanella y los embalses. Considerada una de las rutas más fotogénicas de la Tramuntana media.

Puig de Teix (1.064 m – Tramuntana occidental, sobre Valldemossa)

Ruta clásica por el Camí des Arxiduc, entre bosques de pinos y encinas.

  • Inicio: Valldemossa

  • Duración: 4–5 h
    Ofrece una de las vistas más emblemáticas del oeste de Mallorca:

    la villa de Valldemossa, la bahía de Palma y las islas lejanas.


Puig de na Franquesa (1.067 m – Tramuntana central, cerca de Cúber y Gorg Blau)

Forma junto con Sa Rateta y l’Ofre un circuito circular muy popular (11–14 km, 4–6 h).
De dificultad media, combina paisajes montañosos, embalses y vistas hacia el norte y el mar.
Desde la cumbre se contemplan el Puig Major, las bahías de Pollença y los picos más altos de la sierra.

“Mallorca posee decenas de cumbres, y cada una de ellas ofrece una perspectiva única: desde las majestuosas crestas de la Tramuntana hasta los valles profundos y las suaves colinas del interior.”
“Descubrir Mallorca en ruta es vivirla con una dimensión completamente nueva.”

Ses Fonts Ufanes – el milagro natural de la primavera.


Si visitas la isla en primavera, justo después del periodo de lluvias, podrás presenciar un fenómeno natural verdaderamente único. Los manantiales de montaña y las precipitaciones crean reservas de agua que, en los valles profundos, se transforman en arroyos y pequeños ríos que fluyen juntos formando un espectáculo efímero. Son corrientes estacionales que surgen directamente del subsuelo, entre los bosques, y crean auténticos torrentes de agua cristalina.

Es un fenómeno impresionante y una experiencia que deja huella.
Durante el invierno y la primavera, el lugar está lleno de vida; en verano, sin embargo, los cauces se secan por completo. Igualmente fascinantes son las cascadas de Es Salt des Freu y el Barranc de Biniaraix, que merecen la visita cuando el agua fluye con fuerza y el paisaje rebosa frescor.


Punta de Coves Blanques – historia y vistas al mar

El paseo hasta Punta de Coves Blanques, en la zona de Cala San Vicente, te llevará a un rincón lleno de historia. Allí se pueden ver excavaciones profundas en la roca que en su día sirvieron como emplazamientos para artillería y almacenes de munición. Estos antiguos búnkeres formaban parte de la red estratégica de defensa y vigilancia costera. La ruta ofrece vistas panorámicas espectaculares, desde las colinas hasta la línea de costa, y no presenta gran dificultad. El recorrido completo, ida y vuelta, se hace cómodamente en unas dos horas.

La isla de las cuevas

Mallorca es también conocida como la isla de las cuevas, y muchas de ellas son auténticas joyas naturales.


Cuevas del Drach (Las Cuevas del Dragón) – Porto Cristo

Ubicadas en la costa oriental, albergan el famoso Lago Martel, uno de los mayores lagos subterráneos de Europa (115 m de longitud). Durante la visita se celebra un concierto de música clásica interpretado sobre pequeñas barcas que navegan por el lago — una experiencia mágica. Las estalactitas y estalagmitas, algunas de hasta 20 metros de altura, crean un ambiente monumental.

Cuevas dels Hams – también en Porto Cristo

A tan solo unos minutos de las del Drach, estas cuevas destacan por su iluminación artística, que transforma su interior en un paisaje casi fantástico. Vale la pena visitar no solo las cuevas, sino también el propio Porto Cristo, un encantador pueblo que combina un histórico puerto pesquero con una moderna marina deportiva.

Cuevas de Campanet – norte de la isla

Situadas cerca del pueblo de Campanet, son menos turísticas y ofrecen una experiencia más tranquila y auténtica. Sus galerías están adornadas con delicadas formaciones de estalactitas, un pequeño lago subterráneo y salas donde habitan colonias de murciélagos.

Cuevas de Artà – costa oriental

Estas cuevas se alzan sobre el mar, ofreciendo unas vistas panorámicas impresionantes.
Sus salas son amplias y majestuosas, con techos que alcanzan los 25 metros de altura.
Es recomendable reservar la entrada con antelación, sobre todo durante la temporada alta.

En la misma zona, no dejes de visitar el pueblo de Artà, su muralla Muralla de Sant Salvador y el Castell de Capdepera, dos joyas arquitectónicas con historia y carácter.

Ruta por el interior de la isla

Si prefieres explorar el interior de Mallorca, puedes diseñar una ruta que te lleve por sus pueblos tradicionales y sus paisajes rurales. Aunque las montañas del interior no alcanzan la altura de la Sierra de Tramuntana, ofrecen colinas suaves, miradores encantadores y una tranquilidad que enamora.


Puig de Sant Martí (266 m)

Una colina todavía poco conocida por el turismo, perfecta para quienes buscan vistas de 360° y contacto directo con la naturaleza. Desde su cima se domina la Bahía de Alcúdia, que se funde con la de Puerto Pollensa, y en el horizonte se distingue el Cap de Formentor. En el lado opuesto, la vista se abre hacia las montañas de Tramuntana. La ruta “Platja d’Alcúdia – Puig de Sant Martí” tiene unos 7,4 km ida y vuelta, aunque también se puede acceder en coche. Si decides subir conduciendo, ten precaución, pues las pendientes son pronunciadas, pero el esfuerzo se ve recompensado con una de las vistas más hermosas de toda la isla.


Rutas panorámicas y lugares con encanto en el corazón de Mallorca


Puig de Sant Salvador (510 m)

Un monasterio de peregrinación situado sobre la ciudad de Felanitx, con una de las vistas más impresionantes de la isla. Desde su cima, la mirada abarca desde las montañas de la Tramuntana hasta el mar. En días despejados, se alcanza a ver incluso la costa sur y la silueta de Cabrera.


Castell de Santueri (423 m)

Un antiguo castillo en ruinas, encaramado sobre una roca, que domina todo el paisaje del sureste de Mallorca. Las murallas y los restos de la fortaleza conservan un aire misterioso, casi medieval. Desde lo alto se pueden observar los campos, los olivares y el mar en la distancia.


Randa (543 m)

La montaña solitaria en el centro de la isla, donde se alza el Santuario de Cura, un lugar de paz y reflexión. Desde su cima se disfruta de una vista circular de 360° sobre toda Mallorca. Es un punto espiritual e histórico muy querido por los mallorquines.

Puig de Maria (509 m)

Situado al norte, junto a la ciudad de Pollença, este monte ofrece un agradable paseo hasta el pequeño monasterio en la cumbre. Desde arriba, el panorama sobre el valle y el mar es magnífico. A pocos minutos se encuentra Pollença, una ciudad con una historia fascinante, construida sobre una colina para protegerse de los antiguos ataques piratas. Uno de sus lugares más emblemáticos es la escalinata del Calvario (Calvari Steps), con 365 peldaños que conducen hasta la pequeña capilla El Calvari - un símbolo de devoción y esfuerzo.

Talaia de Son Jaumell (271 m)

Un mirador natural que domina las playas de Cala Agulla y Cala Mesquida. Solo se puede llegar a pie, pero el esfuerzo vale la pena: las vistas sobre la costa y los acantilados son espectaculares. De este hermoso rincón también hablamos en la sección “Playas y calas locales”.

Talaia d’Alcúdia (446 m)

Es el punto más alto de la península de Victoria, en la costa noreste de Mallorca. Desde su cima se puede disfrutar de una vista panorámica de 360° sobre las bahías de Alcúdia y Pollença, la Sierra de Tramuntana, y en los días más claros incluso la vecina isla de Menorca.

  • Distancia: 12,5 km (ruta circular)

  • Duración: 4,5 a 5 horas

  • Dificultad: Media, con algunos tramos empinados.

  • Mejor época: Primavera y otoño, cuando las temperaturas son suaves.

Durante el recorrido es habitual encontrarse con cabras salvajes, curiosas y acostumbradas a los visitantes. Después de descender, puedes acercarte a la playa Playa des Coll Baix, una cala escondida de aguas turquesas, ideal para refrescarse. Hablamos de esta playa en la sección “Otras playas remotas y bellas del norte de Mallorca”.

El interior y la ruta del vino

El corazón de Mallorca también guarda tesoros menos conocidos: los viñedos del área de Binissalem, una región vinícola con siglos de tradición. Aunque los vinos mallorquines no se exportan en gran cantidad, sorprenden por su calidad y autenticidad.
Te recomendamos visitar algunas bodegas, como la histórica Bodega Ribas, la más antigua de la isla, donde podrás catar vinos locales y conocer el proceso artesanal de elaboración.


La ruta de los faros

Mallorca alberga varios faros emblemáticos, todos con vistas espectaculares al mar.
Puedes diseñar tu propia ruta y visitar los más significativos:

  • Faro de Formentor – al norte

  • Faro de Capdepera – al este

  • Faro de Cap de Ses Salines – al sur


En total, la isla cuenta con 14 faros en funcionamiento, la mayoría situados en los extremos de la costa.
Entre todos, el Faro de Formentor es sin duda el más impresionante, en el punto más septentrional de Mallorca.
Los locales lo llaman “El fin de Mallorca”, el fin del mundo mallorquín.
Su haz de luz alcanza los 72 km de distancia, siendo uno de los más potentes de las Baleares.

La construcción del faro fue una proeza: en aquella época no existía ninguna carretera que condujera hasta allí.
La actual vía, una serpenteante carretera que se ha convertido en atracción en sí misma, fue diseñada por el ingeniero Antonio Parietti, el mismo creador de las famosas curvas del camino hacia Sa Calobra.



En tren desde Palma hasta Sóller

Si quieres tomarte un descanso de conducir, puedes subirte al antiguo tren de madera que conecta Palma con el pueblo de montaña de Sóller. Originalmente, esta línea servía para transportar cítricos y aceitunas desde el valle de Sóller hasta la capital (la salida está justo en la estación principal de trenes y autobuses de Palma), y el recorrido es realmente pintoresco.

Sa Calobra, la carretera más impresionante de Mallorca

El camino hacia Sa Calobra, conocido como “Carretera de Sa Calobra”, desde las cumbres hasta el mar, es una auténtica maravilla. Probablemente nunca hayas visto una carretera como esta: vistas espectaculares, curvas imposibles y un paisaje único. La ruta tiene unos 13 km de longitud, un desnivel de aproximadamente 682 metros y más de 800 curvas en total.

Pueblos

Mallorca está llena de pueblos con encanto; aquí destacamos algunos que conservan su atmósfera más auténtica:

Palma de Mallorca
la capital de la isla, ofrece una combinación perfecta de historia, cultura y vida moderna. Su gran símbolo es la Catedral de La Seu, que se alza junto al mar y es una de las obras góticas más importantes de España.

Alrededor de la catedral se puede pasear por el Parc de la Mar y el paseo marítimo, donde disfrutarás de una vista relajante del puerto. El Casco Antiguo está lleno de calles estrechas, edificios históricos y plazas con cafeterías. Para moverse de forma práctica, Palma dispone de bicicletas públicas BiciPalma (www.bicipalma.com/palma/es), que se alquilan fácilmente a través de la aplicación. Están repartidas por todo el centro y permiten desplazarse rápido, sin preocuparse por el aparcamiento. Así podrás recorrer en un solo día la mayoría de monumentos disfrutando de la libertad del movimiento.

Si no te importa una pequeña subida, merece la pena visitar el Castell de Bellver, desde donde se contempla toda la ciudad y la bahía. Palma también ofrece una rica vida cultural - museos, galerías, mercados y, por supuesto, restaurantes con auténtica cocina mediterránea.

Alcúdia
es uno de esos lugares que te atrapan. Su casco histórico está completamente rodeado por murallas medievales, por las que se puede caminar observando desde arriba las calles donde historia y vida cotidiana se entrelazan. Al cruzar las murallas, entras en un laberinto de callejones empedrados, donde los ecos de los pasos se mezclan con las voces en las plazas, en una escena que parece no haber cambiado en siglos.

Por la mañana y al atardecer el ambiente cambia por completo. Durante el día, vale la pena visitar el mercado local (especialmente los martes y domingos), con productos frescos y artesanía, y a pocos pasos, las ruinas romanas de Pollentia. Pero Alcúdia muestra su magia sobre todo por la noche: cuando el calor del día se desvanece, las calles se llenan de gente, las terrazas se iluminan con faroles y una brisa suave del mar recorre las murallas. Desde allí se puede contemplar una vista maravillosa hacia la bahía de Puerto d’Alcúdia y el Cabo de Formentor. Es un lugar del que cuesta irse.

Valldemossa
es un pintoresco pueblo de montaña, famoso por su Cartuja (La Cartuja de Valldemossa) y sus estrechas calles empedradas. Mantiene una atmósfera tradicional y una fuerte identidad mallorquina. Aquí se celebran festivales, conciertos y eventos culturales durante todo el año. Es uno de los destinos más visitados de la isla.


Deià

es uno de los lugares más fascinantes si buscas una mezcla de tradición mallorquina y naturaleza espectacular. Situado en la Sierra de Tramuntana, el pueblo se extiende sobre una ladera, con casas de piedra cubiertas de buganvillas y vistas impresionantes al mar. En los meses de verano suelen celebrarse conciertos al atardecer, donde suenan piezas de música clásica y de cámara —pianos, violonchelos o saxofones— mientras el sol se oculta tras el horizonte. A veces, incluso un pequeño burro local se acerca, como parte inseparable del paisaje y la música. Debajo del pueblo se encuentra la Cala Deià, una pequeña cala con aguas cristalinas y una taberna junto al mar (ojo, suele estar bastante concurrida).

Sóller y Port de Sóller
situados en el valle de los naranjos— están conectados con Palma por el histórico tren de madera y destacan por su hermoso puerto natural, el Port de Sóller.

Santanyí y Sineu
son dos pueblos tradicionales del interior con mercados auténticos, cafeterías acogedoras y una atmósfera típicamente mallorquina. Los mercados aquí tienen una larga tradición: puedes probar productos directamente de los agricultores y observar el ritmo cotidiano de la isla. Conviene consultar los días de mercado (varían según el pueblo) y llevar algo de efectivo, ya que algunos puestos pequeños no aceptan tarjetas. Después, merece la pena pasear tranquilamente por sus calles y descubrir su encanto local.


Pollença
es un antiguo pueblo de piedra con una rica historia que se remonta a la época romana. Situado al pie de la Sierra de Tramuntana, destaca por sus iglesias históricas, calles empedradas y casas tradicionales. Su plaza principal, llena de vida y cafeterías, y la famosa escalinata del Calvario con su Vía Crucis, son dos de sus mayores atractivos.

Vida nocturna

La vida nocturna en Mallorca es muy variada y se adapta a todos los gustos: desde una tranquila copa de vino, hasta bares elegantes con cócteles y vistas al mar, o zonas de fiesta donde se baila hasta el amanecer. La isla sabe ofrecerlo todo. Cuando el sol se pone sobre el Mediterráneo, el ambiente cambia lentamente: el bullicio de las playas deja paso a una luz suave, y las calles adquieren otro ritmo. A veces suenan notas de jazz, otras una guitarra acústica o un piano. Muchos bares y vinotecas tienen terrazas con vistas a los tejados del casco antiguo o al mar. El silencio, interrumpido por el murmullo de la ciudad y la música, crea el equilibrio perfecto.


Playas y calas

Mallorca cuenta con cientos de playas, algunas de las más hermosas de toda Europa.
Viajando en autocaravana puedes crear tu propia ruta y visitar aquellas que más te atraigan.
Aquí tienes un resumen de las playas y calas, clasificadas según su tipo, belleza y ambiente.



Platja d’Alcúdia – Platja de Muro – Can Picafort (norte de la isla)

Este tramo pertenece a uno de los litorales más bellos del noreste de Mallorca.
Es la playa más larga de la isla, con una franja continua de arena blanca y fina y aguas turquesas poco profundas que se extiende a lo largo de 12 kilómetros. En muchos puntos está bordeada por pinares y palmeras, que ofrecen sombra natural y rincones tranquilos para descansar. Las playas de esta zona ofrecen una amplia gama de deportes acuáticos, aunque en verano hay que contar con una mayor afluencia de visitantes.


Consejo: Si te apetece disfrutar de vistas similares y del mismo ambiente, pero has llegado en plena temporada —cuando estas playas están siempre llenas— continúa hacia el este y acércate al tramo de costa de Son Serra de Marina. Allí el aparcamiento suele ser fácil y las playas siguen siendo más tranquilas, aún sin multitudes. Y si te gusta montar a caballo, desde el cercano pueblo de Can Picafort puedes hacer una ruta a caballo por la playa y las dunas. www.ranchocanpicafort.com



Si el calor no aprieta demasiado, también puedes alquilar una bicicleta y visitar el Parc Natural de s’Albufera, la reserva natural más grande e importante de las Islas Baleares y el principal humedal del norte de Mallorca. Históricamente se utilizaba para la pesca, la caza de aves y la extracción de sal, pero hoy es un espacio clave para la protección ecológica. Aquí encontrarás lagunas, canales y marismas, hogar de numerosas especies de aves migratorias y fauna local: flamencos, garzas, patos, gaviotas y peces.
El parque cuenta con canales de agua dulce y un sistema tradicional de riego que aún hoy apoya la agricultura local (arrozales, huertos). Las rutas dentro del parque permiten tanto pasear como recorrerlo en bicicleta. Hay paneles informativos que explican la flora, fauna e historia del lugar. Para los amantes de la fotografía de naturaleza, los amaneceres y atardeceres son los mejores momentos: la luz reflejada en el agua y los juncos crea escenas únicas. Tal vez no tenga el dramatismo de las rutas de montaña, pero ofrece una experiencia distinta y muy relajante para quienes disponen de más tiempo.


Platja Es Trenc (sur de la isla)

Situada en el sur, esta playa salvaje de 2 kilómetros de longitud, con arena blanca y agua turquesa cristalina, recuerda al Caribe.
Es una playa ventosa, de belleza natural impresionante. El aparcamiento es de pago y en temporada suele estar bastante concurrida.


Cala Estreta, Cala Mitjana y Cala Torta (este de la isla)

Una zona salvaje y remota donde uno se siente realmente libre.
Pequeñas calas escondidas con aguas turquesas y cristalinas, formaciones rocosas ideales para el snorkel o el buceo, y playas de arena con olas que rompen sobre un litoral agreste.
Sin bares ni servicios, solo el contraste entre la calma del mar y la fuerza del paisaje abierto, una sensación que impresiona.
El acceso es posible en coche hasta un punto cercano, y desde allí siempre se continúa a pie.


Cala Mesquida (norte de la isla, Far de Capdepera)

Una playa salvaje e indómita, rodeada de dunas doradas y a menudo azotada por el viento. Al atardecer, el cielo se tiñe de tonos naranjas y rojizos creando una atmósfera mágica. Toda esta zona forma parte de una reserva natural protegida, lo que mantiene su carácter virgen y su vegetación autóctona.

La playa mide unos 300 metros de ancho y es famosa por sus pasarelas de madera elevadas sobre las dunas. Estas se construyeron para proteger el ecosistema dunar, muy frágil, evitando que los visitantes pisen directamente la arena y dañen las plantas que fijan el terreno. Caminar por estas pasarelas, con el mar turquesa a un lado y la vegetación baja al otro, es una experiencia preciosa. Desde el aparcamiento se llega fácilmente siguiendo estas pasarelas, que cruzan la zona de dunas hasta desembocar directamente en la playa. Solo una pequeña parte del arenal tiene un resort con restaurantes, pero el resto conserva un ambiente totalmente natural. Los senderos de madera se conectan con rutas que recorren las colinas y el litoral, por ejemplo hacia la cala vecina Cala Agulla, pasando por la Talaia de Son Jaumell, un mirador ideal para una excursión de medio día. Fuera de temporada, estos caminos están casi vacíos —una maravilla si te gusta la tranquilidad y la naturaleza sin gente.

Cala Varques (costa este de la isla)

Una playa escondida, a la que se llega por un sendero entre el bosque y pequeñas cuevas. Es el lugar perfecto para quienes buscan paz y menos turismo. Arena dorada, agua transparente y alrededor un entorno natural con puentes de roca y vida marina colorida. No hay hoteles ni servicios, solo naturaleza pura. Cerca se encuentra la Cova des Coloms, una gran cueva marina a la que se accede nadando o con guía. En coche se llega por la carretera entre Porto Cristo y Porto Colom, donde se puede aparcar al borde del camino; desde allí, hay unos 20–25 minutos de caminata por bosque y terreno rocoso. A veces se celebran aquí encuentros musicales espontáneos, tambores al atardecer o pequeñas fiestas de estilo hippie.

Cala Magraner – Cala Pilota – Cala Virgili (este, zona de Manacor)

Son las llamadas “calas hermanas”, situadas una junto a otra.
El acceso es solo a pie (15–20 minutos) y en verano suelen estar moderadamente concurridas.
Ideales para caminatas cortas y para quienes buscan mayor tranquilidad lejos de las playas turísticas.

Cala Mondragó (sureste de la isla, cerca de Santanyí)

Esta cala forma parte de un parque natural protegido, compuesto por dos bahías conectadas por un paseo marítimo. Es un lugar ideal para caminar, nadar o hacer snorkel.
Aquí abundan la fauna y la flora, con lagunas, dunas, pinares y acantilados que sirven de refugio a muchas aves. Arena blanca, agua turquesa y peces nadando cerca de la orilla.
El acceso en coche es fácil: hay aparcamiento a pocos metros.
Nuestra recomendación: visítala en primavera o después del verano, cuando hay menos gente.
También puedes recorrer todo el parque (perfecto para medio día) y descubrir calas vecinas, generalmente más tranquilas:

  • Cala S’Amarador – playa de arena blanca rodeada de dunas, pinos y una laguna.

  • Cala d’en Borgit – pequeña y acogedora cala junto a Cala Mondragó, escondida entre pinos; parte arena, parte roca.


    Ambas pertenecen al Parc Natural de Mondragó y se puede llegar a pie desde la playa principal.



Cala Figuera (este de la isla, cerca de Santanyí)

Aquí no se viene a bañarse, sino a disfrutar del encanto de un auténtico pueblo pesquero.
No confundir con la Cala Figuera del norte, esta del sureste es un tesoro de la Mallorca tradicional.
Las casas se levantan directamente junto al agua, con pequeños embarcaderos donde aún atracan las barcas de madera de los pescadores locales. Cada mañana se descargan los pescados del día, manteniendo viva la esencia del lugar.


Caló des Moro (este de la isla, cerca de Santanyí)

Una de las playas más bellas de Mallorca: una pequeña cala rodeada de acantilados y pinares, famosa por su agua turquesa intensa y arena blanca. El mejor momento para visitarla es al amanecer o fuera de temporada (primavera u otoño), cuando conserva toda su magia. En verano suele llenarse rápidamente. El acceso es algo empinado, lo que ayuda a mantener su carácter natural. El aparcamiento más cercano está en Cala Llombards o S’Almunia, desde donde se continúa a pie.

Cala Màrmols (sureste, cerca del Cap de Ses Salines)

Una cala pequeña y escondida, de unos 40 metros de longitud, rodeada de acantilados blancos de piedra caliza. Su acceso no es fácil: se llega solo a pie (unos 5 km, 60–90 minutos) desde el Cap de Ses Salines.
A cambio, ofrece aguas cristalinas y un entorno virgen donde incluso en verano hay poca gente.


Es Caragol (sur, junto al Cap de Ses Salines)

Una larga playa blanca con vistas al Parque Nacional del Archipiélago de Cabrera.
Está situada en el punto más meridional de Mallorca, cerca del faro de Cap de Ses Salines, y no es accesible en coche. A pesar de ello, es una de las favoritas por su tranquilidad y belleza natural.
Desde el aparcamiento junto al faro hay unos 20–30 minutos de caminata bordeando la costa.
La carretera termina allí - más allá solo el sendero, el mar y el sonido del viento.


Norte salvaje y deslumbrante de la isla

La costa norte y la reserva natural Refugi de l’Arenalet d’Albarca son lugares donde reina la tranquilidad absoluta: casi ningún turista, todo alejado del turismo masivo, solo panorámicas impresionantes que en pocos sitios se encuentran. El acceso es más exigente, pero la recompensa es una naturaleza que corta la respiración. Pinares, vegetación salvaje y vistas magníficas crean una escena inolvidable. Esta ruta forma parte de circuitos de trekking más extensos y no es accesible en coche: dejas el vehículo en un aparcamiento en la montaña y continúas a pie. Un sitio ideal para fotógrafos y amantes de la naturaleza.

Otras playas remotas y hermosas al norte de Mallorca

Entre las playas que solo se pueden alcanzar a pie en el norte de la isla destacan las del área de Formentor.

Al tratarse de la zona de Formentor, conviene tener en cuenta algunas normas locales. Debido a la gran afluencia en temporada, en los últimos años se han impuesto restricciones de acceso. Del 1 de junio al 31 de octubre, la carretera Ma-2210, que va de Port de Pollença hacia Formentor, tiene el acceso limitado entre las 10:00 y las 22:00. Por eso, conviene llegar muy temprano, preferiblemente antes de las 10:00, para minimizar el riesgo de encontrarte con cierres o que los aparcamientos estén ya colapsados.
Como alternativa, puedes tomar el autobús número 334. Los billetes se compran directamente al conductor. El autobús circula aproximadamente cada 30 minutos y antes de llegar al faro realiza paradas en tres puntos: el mirador Es Colomer, la playa de Formentor y Cala Figuera. Atención: con un solo billete puedes subir y bajar dentro de la primera hora de inicio del trayecto; si deseas continuar más allá o regresar, es necesario adquirir otro billete.


Platja de Formentor

Playa concurrida en verano, pero en temporada baja es una bahía hermosa y serena. Aparcamiento junto a la playa, cuando el flujo de visitantes permite el acceso.



Cala Figuera (norte – Cap de Formentor)
No debe confundirse con el pueblito pesquero del sureste con el mismo nombre. Esta cala del norte, al final del cabo de Formentor, es de cantos rodados y está rodeada de montañas. Solo accesible a pie, caminando unos 20–30 minutos desde la carretera.

Cala Murta (norte – Cap de Formentor)
Hermana de Cala Figuera, aún más tranquila. Solo se llega caminando, aproximadamente 20–25 minutos desde el aparcamiento en Formentor. Es una cala apreciada entre navegantes —no todos hacen el trayecto a pie— y sus aguas suelen estar entre las más limpias de la zona. Con suerte, quizá te topes con algún burro silvestre que se acerca desde las laderas cercanas.


Es Coll Baix (norte – Alcúdia) Una de las playas más remotas del norte. De piedras y aguas turquesas, con acceso por un sendero de bosque: unos 30–40 minutos de caminata por un tramo empinado y estrecho. El descenso puede ser exigente. La recompensa: naturaleza pura y, si tienes suerte, cabras salvajes que parecen invitarte a compartir algo de tu comida.

Cala Bóquer (norte, cerca de Pollença)
Playa apartada en un valle, accesible mediante una hermosa caminata desde Port de Pollença (alrededor de 1 hora). Perfecta para quienes buscan la combinación de senderismo y baño en un entorno natural.

Todas estas calas difieren en su nivel de accesibilidad. Algunas están cerca de un aparcamiento, otras exigen hasta una hora de caminata. Pero muchas veces es precisamente el trayecto lo que convierte la experiencia en algo único. Hemos visitado personalmente todas estas calas, ya sea en barco o a pie, y explorado a fondo sus rincones. Mallorca ofrece cientos de calas pequeñas - algunas escondidas, otras concurridas, y con esta selección queremos darte una visión de las más interesantes desde nuestro punto de vista.
Aquí tienes un enlace con un mapa completo de playas de la isla
con información práctica: www.fincallorca.es/mallorca/playas/busca


📌 En resumen

  • Sur y este de la isla: playas largas de arena y lagunas.

  • Este: mezcla de pequeñas calas y playas con servicio.

  • Norte y noreste: costa salvaje y reservas naturales.

  • Oeste / Tramuntana: acantilados y calas rocosas remotas.

Creemos que te enamorarás de esta isla. Ya sea en barco o sobre ruedas en tu autocaravana —cada ruta aquí tiene su propio encanto. Mallorca tiene aún muchos rincones hermosos: lo esencial es decidir qué priorizar y cuánto tiempo dedicar. Por eso la gente regresa: siempre hay algo nuevo por descubrir.

Para hacer tu viaje más cómodo, nuestros vehículos están equipados con portabicicletas. Durante parte o toda tu estancia, puedes alquilar bicicletas y disfrutar al máximo de los paisajes. Para ayudarte a planificar, te recomendamos la aplicación Wikiloc (www.wikiloc.com), donde encontrarás rutas detalladas. Excepto en los tramos montañosos más elevados, la isla es prácticamente un paraíso ciclista.


Mallorca es considerada un centro europeo del ciclismo de carretera, recibiendo cada año a cientos de miles de ciclistas. Aquí se celebran numerosas competiciones, hay decenas de campos de golf y la isla es un verdadero paraíso náutico. El pádel es muy popular entre los locales, al igual que el yoga matutino o vespertino en la playa, cuando el sol está bajo y el aire es fresco. Las condiciones para deportes acuáticos —windsurf, kitesurf, kayak— son excelentes, y encontrarás muchos centros de buceo. También hay escuelas de equitación, y no podemos olvidar el tenis: Mallorca alberga la reconocida academia Rafael Nadal.


Los amantes de la gastronomía disfrutarán de platos tradicionales —desde la ensaimada y la sobrasada hasta pescados frescos y vinos locales. Al igual que con el vino, puedes visitar fincas tradicionales de producción y elaboración de aceite de oliva. Entre las más antiguas, con tradición familiar de más de cuatro siglos, se encuentran la finca Can Det (Sóller) —con molino histórico del siglo XVI que aún emplea métodos tradicionales de prensa hidráulica y muelas de piedra— y Son Moragues (Valldemossa), con más de 700 años de historia. Además, algunos olivos en las montañas se estiman con más de 1.500 años, y aún siguen dando fruto.


Igual de tradicional que el olivo y el vino es el cultivo y procesamiento de almendras:

Mallorca es uno de los principales productores del Mediterráneo. Cada primavera (enero–febrero), el paisaje se viste de blanco y rosa con la floración de los almendros - un espectáculo verdaderamente maravilloso.

Es una isla de contrastes que te enamorará a primera vista. Un lugar donde la historia, la tradición y la hospitalidad se funden con la infinita belleza natural. Y todo aquel que llega, parte con la sensación de que ha encontrado su pequeño paraíso. Así es Mallorca: variada, luminosa e inolvidable. 💚



Mercados de Mallorca

Casi cada pueblo y ciudad de Mallorca cuenta con un mercado tradicional, que normalmente se celebra una vez por semana. Estos mercados son el corazón de la vida local: llenos de color, aromas, productos frescos, artesanía y ambiente mediterráneo.


Lunes:
Caimari, Cala Millor, Calvià, Lloret de Vistalegre, Manacor, Mancor de la Vall, Montuïri


Martes:

Alcúdia, Artà, Campanet, Llubí, Porreres, Portocolom, Santa Margalida


Miércoles:
Andratx, Bunyola, Capdepera, Deià, Llucmajor, Petra, Port de Pollença, Sa Ràpita, Selva, Sencelles, Sineu, Vilafranca de Bonany


Jueves:

S’Arenal, Ariany, Banyalbufar, Campos, Ca’n Picafort, Consell, Inca, Pòrtol, Port de Sóller, Sant Joan, Sant Llorenç des Cardassar, Ses Salines, Sa Torre


Viernes:

Algaida, Binissalem, Ca’n Picafort, Llucmajor, Santa Maria de la Salut, Pont d’Inca, Port d’Alcúdia, Son Servera


Sábado:

Alaró, Artà, Búger, Bunyola, Cala Ratjada, Campanet, Campos, Ca’n Picafort, Esporles, Costitx, Lloseta, Manacor, Moscari, Portocolom, Santa Eugènia, Santa Margalida, Santanyí, Sóller


Domingo:

Alcúdia, Consell, Felanitx, Llucmajor, Muro, Sa Pobla, Pollença, Porto Cristo, Santa Maria del Camí, Valldemossa



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